LA DISFUNCIÓN SEXUAL Y LAS EMOCIONES

Los problemas de erección en los hombres dependen de muchos factores, impidiéndoles el disfrute espontáneo y normal del sexo. Sin dudas, hay factores fisiológicos que intervienen en la incapacidad masculina para lograr una erección. Pero, no debe dejarse de lado, los problemas emocionales como desencadenantes de la disfunción sexual. La salud del pene y el cumplimiento cabal de sus funciones, está relacionado con una buena situación emocional. Al haber, problemas, que de principio parecen normales y que se relacionan con el estado de ánimo, se puede estar afectando la buena salud del miembro.

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DISFUNCIÓN ERECTIL POR SITUACIONES COMUNES.

Hay momentos, de día a día, que parecen normales en la vida y muchas personas terminan aceptándolos, acostumbrándose a ellos. Pero, sin saberlo, esto “aparentemente normal”, termina siendo la razón de problemas en las relaciones sexual y, muy especialmente, en lograr una erección dura y permanente para cumplir cabalmente con los momentos íntimos.

Culpabilidad. Muchos hombre, años después de haber vivido situaciones que le hicieron sentir vergüenza, como ser descubiertos de adolescente cuando se masturbaban, arrastran la culpa a la adultez. Y. sin saberlo, es la causante de sus problemas actual como dificultad para la erección o eyaculación precoz. Mientras que estos hombres pueden sentir fuertes impulsos sexuales, también pueden ver el sexo como algo inadecuado o “sucio”, y estas emociones en conflicto,  impiden un comportamiento genital sano.

Autoestima.  Cuando un hombre se siente minimizado en la vida, en cualquiera de las áreas. No importa si es laboralmente, como hijo, como padre, como pareja o como amigo, tiende a poner su autoestima en su capacidad sexual. Por lo que, crea expectativas exageradas sobre su capacidad en la cama. Al no responder dentro del falso nivel que se ha creado, empieza a sentir más baja autoestima y esto afecta la funcionalidad de su sexo.

Depresión. Hay momentos en la vida donde se pierde las ganas por todos y el ánimo por hacer cosas desaparece. Normalmente, cuando esto ocurre, se está ante una depresión. Se ha de suponer, que en ese estado, la reacción de los genitales frente a los estímulos sexuales es casi nula, ya que hay un bloqueo mental ante otras alternativas que no sea el motivo de la depresión.

Ansiedad. La vida moderna trae como emoción alterna la ansiedad. Bien sea por problemas económicos, de trabajo, familiares o salud, difícilmente en estas condiciones se puede tener una salud sexual optima.